
Hace unos días una parte del equipo de esta editorial asistimos a una Jam de lecturas dramatizadas. Nos parecía que era un buen sitio donde encontrar y disfrutar de voces no oídas, de maneras de escribir no disfrutadas. Y, lo cierto, es que fue una experiencia hermosa y extraña.
Acostumbrados al mundo digital al que dedicamos tanto tiempo, encerrados en las relaciones a distancia y lejanas incluso con seres que tenemos al otro lado de la calle. Hechos al no vernos y al no sentirnos, se nos hace raro escucharnos y reconocernos sin que haya un aparato tecnológico de por medio. A nosostr@s, por lo menos nos ocurió.



Comenzó la actividad con timidez. Hubo un cierto tanteo entre nosotr@s. Creo que, salvo algun@s, la gran mayoría no tenía muy clara cual podría ser la propuesta así que una fina bruma de desconfianza y nerviosismo se instalaba alrededor. Pero, de pronto, surgió el primer papel, surgió la primera voluntaria para leer un texto y las palabras con su solo sonido despejaron la cualquier signo de duda. Much@s de l@s que allí estábamos, muchos de l@s que vinieron solo a escuchar pero acabaron leyendo, nos dejamos llevar y comenzaron a salir de los bolsillos las historias que estaban deseando ser contadas.
Hubo dolor, humor, verdad, mentira, compromiso y muchas ganas de escuchar y ser escuchado. Lo cierto es que fue un momento mágico donde cada uno de l@s que leímos nos sentimos sentid@s y cercanos. Parece que ha llegado el momento de la cercanía, que ha llegado el momento de tocarnos, de estar expuest@s y junt@s. Por un momento nos olvidamos de la cantidad de «likes» y nos concentramos para disfrutar del grupo pequeño y presencial, de la palabra en directo, de las historias contadas sin intermediarios.


Nosotr@s que fuimos buscando nuevas voces por descubrir, nos llevamos algo más. Una sensación que ya llevamos tiempo sin sentir, que casi habíamos olvidado y que no no vamos a dejar que escape.
Gracias a DREM (Asociación de Dramaturg@s de Murcia). Gracias a La distribuidora por brindarnos un espacio tan acogedor. Gracias a Zabu Medina por organizar, generar y trabajar por una idea tan necesaria. Esperamos, con muchas ganas, que se repita.
Quizás estemos asistiendo a una vuelta de la lectura en voz alta, una vuelta a la lectura de textos dramáticos sin intermediarios, a una vuelta a la presencialidad, al tú y yo sin barreras y sin artificios.
Leed. Leed teatro. Leeros teatro. No perdáis la oportunidad de compartir entre vosotr@s, presencialmente, la posibilidad de escucharos, de escuchar nuevas y viejas historias escritas en un papel para vosotr@s, solo para vosotr@s.


